-¿Es preciso que te tengas que ir?, quedate conmigo… va a ser una Navidad muy triste si no estas a mi lado”- te decia mientras te miraba a los ojos, esos hermosos ojos café obscuros que me hacian olvidarme del mundo cada vez que los veia. Era casi medio dia, nos habiamos pasado la mañana acostados en tu cama, te veias divinamente hermosa. Estabas tapada con una ligera frazada, la habitacion a media luz, solo se filtraba algo entre las persianas de tu ventana.
Te encontrabas acostada, dandome la espalda, recostada sobre mi brazo, te hablaba cerquita de tu oido, te apretaba cada vez mas, no queria que te apartaras de mi, ni por un segundo, aun no te ibas y ya te extrañaba. -Amorcito… me tengo que ir, tengo que ir a ver a mis papis… yo tampoco me quiero separar de ti…- me dijiste eso y te acurrucaste mas en mis brazos. Bese tus hombros delicadamente y te aprete aun mas fuerte.
-No te vayas, quedate, aqui, conmigo, que no nos importe el mundo, solo tu y yo- te decia mientras te besaba el cuello -quedate…- segui besandote cada vez mas intensamente, llendo cada vez mas abajo, hacia tu espalda. -Mi amor… me haces cosquillas… no, no sigas… si continuas… no… por favor- me decias mientras continuaba bajando mas y mas por tu espalda, besandola. No te hice caso… segui besandote hasta llegar a la base de tu espalda.
-Ya por favor… en serio… lo haces mas dificil… mi amor, sabes que no puedo quedarme tengo que ir a ver a mis papas. Ven, quiero…- me dijiste mientras me atraias hacia tu boca para besarte, no lo pude resistir, nos besamos de una manera tan apasionada, tan estremecedora que senti como cada pequeña parte de tu piel se enchinaba, senti como me abrazaste, como juntaste tu cuerpo contra el mio, podia sentir la calidez de hermoso, divino y perfecto ser contra el mio. No habia nada que nos separase, la ropa estaba desde anoche justo donde la arrojamos, locos de pasión, locos por querer amarnos sin freno ni conciencia, locos por no pensar en nada, simplemente locos por hacernos el amor.
-Amorcito… te amo… te amo…- dijiste casi suspirando. Tus ojos cerrados, como si estuvieses en extasis, aferrada a mi, como si fuera de desaparecer. Podia sentir toda tu piel, tu respiración, el latir de tu corazon. Lentamente iba subiendo, besandote, por tu vientre, mas arriba por tu abdomen, seguia y seguia besandote y tu con cada beso te estremecias de placer. Llegue hasta donde tus bellos y perfectos senos se unen. Te miré a los ojos… no los podias abrir, tal vez por todas esas sensaciones que te producia. Bese tus senos, de una manera tan delicada que no queria lastimarte. Te emocionaste aun mas. No queria dejarlos, pero segui subiendo por tu cuerpo. Pase por tu cuello, te mordi muy despacio y llegue a tus labios. Abriste los ojos, nos miramos fijamente, me lanzaste una hermosa sonrisa, es sonrisa que me doblega, que me convence, que me hace hacer lo que me digas, esa sonrisa que me convierte en tu esclavo. -Te amo… te amo con todo mi corazon… no me quiero separar de ti nunca-.
-”No te vayas”- casi te suplicaba sin dejar de mirarte a los ojos. -”Hay amorcito… no quiero… pero… hay… no, no sigas…”- me dijiste mientras trataba de chantajearte acariciando delicadamente tu entrepierna con mis dedos. Seguia besandote freneticamente, no queria dejar que te fueras. Otra vez recorri tu cuerpo con mis labios, desde tu boca hasta los deditos de tus pies. Sentia como te excitabas cada vez mas, tal como sucedio la noche anterior. -”Mi amor… ven… ya no puedo resistirlo mas…”- de repente senti como el mundo se detuvo, cerraste tus ojos, dijiste te amo y me abrazaste, te aferraste a mi. Lo que sucedio la noche anterior no se podia comparar con lo que estabamos haciendo. Ese momento, el que estabamos viviendo, era tan intenso, tan especial, tan hermoso que simplemente no podiamos parar, deseabamos que durara por siempre, solos tu y yo.
-”Ya me tengo que ir mi amor… pero cuando regrese… si?”- te vestias mientras me decias eso. -”Ok, te espero… solo van a ser unos dias… pero te voy a extrañar mucho mi amor.”-.
