“Hola mi amor… ¿lista para salir?”, le preguntaba a mi novia mientas la esperaba parado a un lado de mi auto nuevo, lo acababa de comprar 3 dias antes y dejado a un lado el papeleo de rutina, por fin la iba a llevar a pasear sin tener que abordar taxi o pesero. Durante la semana habia estado lloviendo, el día que compre el carro y lo saque de la agencia llovia que parecia un diluvio, ese dia estaba nublado pero segurmente que iba a llover y en serio.
“En un minuto estoy lista, esperame por favor” me grito mi amada desde la ventana de su habitacion. Su papa salio a invitarme a pasar, yo penesando que tardaria, accedi de inmediato. Su padre me preguntaba sobre el modelo, el precio y su desempeño. “Pues lo compre a credito, me voy a tardar en pagarlo pero me gusto, desde siempre lo he querido pero el modelo que me encanta es el de 1970″ le dije refiriendome a un Mustang, no era por ser ostentoso ni nada por el estilo pero lo habia comprado con mucho mucho sacrificio.
“Ya mi amor, lamento haberte hecho esperar, estoy lista”. La vi bajar de la escalera, se veia hermosa, radiante, como un sol. No atine a nada que decir excepto el clasico “te ves hermosa”, fueron las unicas palabaras que pude articular. Llevaba puesto una minifalda negra, justo por encima de las rodillas, una blusa color beige con escote en uve, el cabello recogido perfectamente peinado hacia atras sostenido por un pasador y un maquillaje muy muy sutil que hacia remarcar la belleza de sus ojos, era en verdad poco menos que un angel, hermosa de verdad.
“Ok, vamonos… nos vemos señor, que tenga buena tarde”, salimos y le abri la puerta del carro. Subi por el otro lado y comenzamos a dirigirnos a nuestro primer destino. “Orale… ¡esta padre el carro! muy comodo y muy ‘chic’ ja ja ja… que fresa me saliste…” me dijo mientras se acomodaba en el asiento. No pude ocultar que sus palabras me dieron gusto y me rei también. “Pues para que veas… tengo buen gusto. Pero lo mas lindo que tengo eres tu”. Segui manejando, justo a mitad de camino comenzo a llover, apenas un leve chubasco.
“Listo. Hemos llegado”, le dije mientras le señalaba un restaurant, ella, dias antes, me pidio que la llevase a comer algun dia ahi. “Hay mi amor que linda sorpresa, si me trajiste, ¡gracias!”. Me abrazo todavia dentro del carro, nos empezamos a besar, la verdad no podia ocultar la felicidad que sentia ese momento, nos seguimos besando cada vez mas y mas, justo cuando la pasion llegaba hasta el limite… “Señor… ¿me hace favor de mover el auto?”, me pregunto un Valet-Parking, “Claro de inmediato”, le conteste, sali del carro y le abir la puerta a mi amada, le deje las llaves al chico y entramos a comer.
Vaya que si la comida fue grandiosa, un buen corte de carne, un rico vino tinto, y un postre que fue el final perfecto para una comida perfecta. Todo habia salido a pedir de boca, platicamos durante un rato mas, mientras se terminaba la botella de vino. “Oye amor… ¿no te sientes mareado? digo, por que vas a manejar…”, “No bebe, estoy bien, de verdad, con todo lo que comimos pues ni si quiera senti el vino, ademas esta suave. ¿Tu si te sientes mareada?”. “Un poquito pero no es nada serio”. Pedi la cuenta y salimos del lugar. Ahora si que llovia en serio.
“Queria ir a dar la vuelta contigo, ir a pasear un rato pero el pinche clima se interpuso, que suerte ¿no crees?”, le dije un poco decepcionado, ella me contesto “hay chiquito, no te sientas mal, mañana si quieres podemos salir otra vez, no a comer ni nada, solo a pasear, ¿que te parece?”, esas palabras me llenaron de dicha y felicidad. Le sonrei y le tome la mano. “Oye chiquita, abrochate el cinturon por favor, esta lloviendo y nos podemos derrapar, no quiero que te pase nada…”, “Mmm… es que estoy llena. Comi mucho y no me quiero sentir incomoda, oye… te amo con todo mi corazon…”, “Yo tambien te amo, con toda mi alma, oye… no tengo un anillo ni nada que lo acompañe pero, nada me haria mas feliz si aceptaras casarte conmigo”. Mi novia se sorprendio un poco, se recargo en su asiento, como si repitiera lo que le habia dicho, ya antes habiamos hablado de eso pero esa vez se lo dije mas enserio que nunca y ella lo habia captado asi. “Claro que si… si me quiero casar contigo y estar junto a ti por toda la vida. Te amo”. Pense que todo de ahi en adelante iba a ser perfecto, pero el destino siempre tiene la ultima palabra.
Llegamos a una interseccecion en una calle amplia. Habia bastante trafico, me detuve en la luz roja, justo cuando cambiaba a verde comenze a avanzar otra vez, no me percate que en la calle que cruzaba, un camion del servicio colectivo se habia pasado el rojo e iba hacia nosotros a casi 100 km/h, habia tomado velocidad desde mitad de la calle y como no podia detenerse siguio derecho contra nosotros. Fue un instante, un solo segundo, de pronto voltee a ver a mi amada, me miraba con una sonrisa en el momento cuando el camion nos impactaba en el costado donde iba ella. Recuerdo que grite “Mi amor nooo”, senti como los vidrios me caian en la cara y de repente todo se puso obscuro.
“Joven, joven, hableme, esta vivo, pero hableme” no podia ver quien me llamaba, entre abri los ojos y observe una luz muy blanca, no podia distinguir absolutamente nada. “¿Donde estoy? ¿Donde esta mi novia?” gritaba mientras trataba de zafar mis manos. “Tranquilo, vamos en una ambulancia, tuvo un accidente ¿se acuerda? vamos hacia el hospital, la chica con la que usted iba va en otra ambulancia”. Alcanze a divisar a un sujeto que iba a mi lado derecho haciendome algo en el abdomen, tenia unas gasas, unas vendas y otras cosas. No podia voltear el cuello, trate de mover los ojos hacia la izquierda y vi a otro sujeto que me inyectaba algo en el brazo. “Ahhh, me duele”, grite otra vez. “Tranquilo, te estamos inmovilizando el brazo, vas a estar bien.” me dijo el paramedico. “Rapido compañero, avisa a urgencias que llevamos accidentado, brazo roto y posible fractura de costillas, daño en el cuello y columna, herida profunda en el costado izquierdo, pierna derecha rota en 3 puntos, vidrios en cara y mitad superior del cuerpo, que preparen unidades de sangre para transfusion…” Alcanze a escuchar eso antes que la anestesia surtiera efecto.
Desperte, no podia ver bien. Mi madre estaba a un lado de mi cama, dormida, “Mama…” alcance apenas a susurrar. “Hijo… gracias a Dios que ya desepertaste, ¿como te sientes?, ¿te duele algo?”, me pregunto, no me importaba mi dolor, solo deseaba saber como estaba mi novia. “¿Donde… como… esta bien?”, no pudo resistir el llanto mi madre, sabia perfectamente por quien preguntaba. “Hay hijito… esta… esta bien”, “No mama, no ¿por que? ¿por que ella? no maldita sea, maldita sea” rompi en llanto, sabia perfectamente que algo andaba mal, mi madre nunca fue buena para mentir, sabia perfectamente que algo estaba mal. “¿Esta muy grave? dime la verdad, por favor, necesito saber como esta, por favor, me dijo que si queria casarse conmigo, dime la verdad”.”Hijo… no puedo… fue un horroroso accidente, te salvaste de milagro…”, “¿Que quieres decir?… ¿que esta muerta?… no, no lo puedo creer… ¡no! Dios mio ¡no! es que no puede ser verdad ¿por que?…”, “Hijo hijo ¿que tienes?… ¡Enfermera! venga rapido…” mi madre grito con desesperacion, habia quedado en shock despues de enterarme de la muerte de mi amada, la impresion habia sido tal que me habia desmayado, estaba tan triste, era como si hubiese muerto yo tambien.
